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El Hubble Lidera el conteo de las Escurridizas Enanas Marrones

  Los astrónomos, utilizando el Telescopio Espacial Hubble, han tomado interés en una clase de enanas marrones, encontrando indicios de que estos singulares y evasivos objetos también tienden a permanecer solitarios.
Los registros del Hubble, los más completos hasta la fecha, proporcionan nueva y abundante evidencia de que las estrellas y los planetas se forman de diferentes maneras.
Debido a que las enanas marrones ocupan una posición intermedia entre lo que es una estrella y lo que es un planeta, sus propiedades revelan nuevas y únicas características que hablan de cómo se forman las estrellas y los planetas.
Consideradas una particularidad astronómica sólo unos pocos años atrás, las enanas marrones son objetos muy intrigantes que, a diferencia de las estrellas, poseen una masa demasiado baja como para quemar hidrógeno, pero poseen una masa mayor que la de los planetas.
Con 15 a 80 masas jovianas, la luz que emiten es tan tenue que es muy difícil decir qué cantidad de ellas se encuentran esparcidas a través de la galaxia, y de qué manera se formaron.
Los registros del Hubble manifiestan que, al igual que las estrellas, existe más cantidad de enanas marrones de masa reducida que de masas elevadas, y esta tendencia continua hacia abajo, casi hasta masas “planetarias”. A este respecto las enanas marrones aisladas, o que flotan a la deriva encontradas por el Hubble, parecen representar la clase de baja masa, las contrapartes de las estrellas más masivas.
Esto sugiere que las estrellas y las enanas marrones que flotan a la deriva, se forman del mismo modo.
IMAGEN EN INFRAROJO CERCANO 
IMAGEN EN LUZ VISIBLE

Aún así, los descubrimientos del Telescopio Espacial también ofrecen las evidencias de mayor peso sobre el hecho de que las enanas marrones erráticas son muy diferentes a los planetas recientemente descubiertos que orbitan estrellas cercanas. El equipo científico encontró que las enanas marrones se encuentran más bien solas que orbitando estrellas. Esto sugiere que los planetas extrasolares y, por extensión los planetas en nuestro propio sistema solar, se formaron de manera muy diferente al sol y otras estrellas.
Sólo unos pocos años atrás, era común creer que las enanas marrones eran objetos esporádicos, posiblemente debido a que el proceso que fabrica las estrellas “deja de trabajar” cuando la masa es lo suficientemente reducida. La naturaleza no discrimina entre estrellas que pueden brillar por la fusión y objetos de masa menor que se encuentran inhabilitados para hacerlo. En efecto, el Universo fácilmente hace enanas marrones de todas las masas, desde las más masivas a las menos masivas.
Los estudios también encontraron que las enanas marrones raramente contribuyen significativamente a la estructura de la misteriosa y no vista aún “materia oscura” que domina la masa de nuestra galaxia y del Universo. A pesar de que el Hubble encontró que las enanas marrones son abundantes, también se sabe que no son lo suficientemente comunes como para explicar la materia oscura.
Los científicos concluyen que las enanas marrones probablemente contribuyen en menos del 0,1% de la masa del halo de la Vía Láctea.
 El inventario fue constituido utilizando la visión infrarroja del Telescopio Espacial para medir el brillo y temperatura de las estrellas del cúmulo IC 348 ubicado en la constelación de Perseo. Debido a que el cúmulo es joven, las enanas marrones en él son intrínsecamente más brillantes, lo que hizo más fácil detectar aproximadamente 30 enanas marrones. Un paso crítico en la observación fue identificar las enanas marrones en el desorden de las estrellas de fondo.
Para encarar este problema el equipo científico desarrolló una nueva técnica utilizando la cámara NICMOS del Hubble. El procedimiento mide la intensidad de una banda de absorción infrarroja del agua en las atmósferas de las estrellas. La intensidad de la bada es una medida precisa de la temperatura de cada estrella.
La capacidad de medir la temperatura de cada estrella solucionó muchos problemas simultáneamente, con el agregado de ayudar a distinguir las enanas marrones en el cúmulo, de las estrellas de fondo, brindando también la posibilidad de medir las masas de las enanas marrones sin tener que estimar su edad. Esto mejoró sensiblemente la estimación de las masas.
El Hubble espía enanas marrones en una Nursery estelar cercana
Sondeando dentro de una nursery estelar de nuestro vecindario, el Hubble develó un enjambre de enanas marrones recién nacidas. La cámara de infrarrojo cercano del Telescopio Espacial reveló aproximadamente 50 de estos objetos a través del cúmulo del Trapecio de la nebulosa de Orión, a unos 1.500 años luz de la Tierra.
Apareciendo como deslumbrantes piedras preciosas rodeando a un grupo de destellantes diamantes, más de 300 estrellas novatas y enanas marrones; alrededor las más brillantes y más masivas estrellas en la vista del Hubble de la región central del cúmulo del trapecio. Todos estos objetos celestiales en el Trapecio nacieron en este lecho cálido de estrellas en formación. El nombre de este cúmulo proviene de la alineación trapezoidal de estas estrellas masivas centrales.
Las enanas marrones son objetos gaseosos con masas tan bajas que sus núcleos nunca se tornan lo suficientemente caliente como para fusionar hidrógeno, las estrellas con combustible termonuclear, como el Sol, necesitan brillar incesantemente. En su lugar, estos objetos gaseosos se diluyen y se enfrían a medida que envejecen.
Las enanas marrones de alrededor de la edad del Sol (5.000 millones de años) son muy frías y oscuras, y por consiguiente son difíciles para que los telescopios las encuentren. Las enanas marrones descubiertas en el Trapecio, sin embargo, son jóvenes (1 millón de años). Entonces ellas están aún calientes y brillosas, y más fáciles de ver. Estos hallazgos, a lo largo de las observaciones desde telescopios terrestres, son una evidencia contundente de que las enanas marrones, una vez consideradas objetos exóticos, son casi tan abundantes como las estrellas.
Las enanas marrones son demasiado oscuras como para ser vistas en esta imagen de luz visible tomada por el Hubble con su cámara WFPC 2. Aquí, además, no se muestra la aglomeración de estrellas recién nacidas vistas en la imagen capturada en longitudes de onda de infrarrojo cercano. Este hecho se debe a que las estrellas jóvenes están inmersas en densas nubes de polvo y gas. La cámara de infrarrojo cercano del telescopio Hubble, el instrumento NICMOS, penetró estas nubes para capturar una vista de estos objetos. Las enanas marrones son los objetos más tenues en esta imagen. Explorando la región central del cúmulo, el Hubble espió enanas marrones con masas que suman 10 a 80 planetas Júpiter. Los investigadores piensan que puede haber enanas marrones menos masivas que están más allá de los límites de la visión del Hubble.
Dos filtros de infrarrojo cercano fueron usados para obtener información sobre los colores de las estrellas en dos longitudes de onda (1,1 y 1,6 micrones). La imagen del Trapecio tiene un año luz de lado y fue compuesta partiendo de un “mosaico” de nueve imágenes separadas, pero adyacentes. En esta imagen de falso color, no apreciada en nuestra edición de SIGMA, el azul corresponde a las estrellas más masivas y más calientes, y el rojo a las estrellas menos masivas más frías, a enanas marrones y a estrellas que están sensiblemente oscurecidas por el polvo.

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