
El empuje casi imperceptible logrado por el sistema es equivalente a
la presión ejercida por una hoja de papel sostenida sobre la palma
de la mano. El motor iónico tiene la particularidad de lograr velocidad
muy lentamente, pero luego de un tiempo suficiente puede alcanzar valores
de empuje hasta 10 veces el de los cohetes tradicionales en relación
a la unidad de masa de combustible consumido.
Los sistemas de propulsión iónica anteriores, similares
a los utilizados en los satélites de comunicaciones, no se aplicaban
sobre los motores principales sino solamente en los propulsores de dirección
que mantenían el curso del aparato.
Deep Space 1 es el primer vehículo que utiliza esta importante
tecnología como su principal medio de propulsión.
El cohete de prueba Space Electric Rocket Test 2, puesto en órbita
por la NASA alrededor de nuestro planeta en 1970, tuvo el record en lo
referente a propulsión iónica, impulsando a la máquina
alrededor de 161 días.
“La importancia de la propulsión iónica radica en su
gran eficiencia” dice el Dr. Marc Rayman, encargado del proyecto Deep Space
1.
“Utiliza muy poco combustible, y esto significa que pesa menos, por
lo que se puede utilizar un vehículo de lanzamiento menos costoso,
además a largo plazo logrará mucha mayor velocidad que otro
tipo de cohetes”.
Las partículas iónicas viajan alrededor de 110.000 Km/h.
Sin embargo, Deep Space 1 no se mueve tan rápidamente en dirección
opuesta, debido a que es mucho más pesado que las partículas
iónicas. A finales de la misión, el motor iónico habrá
cambiado la velocidad del vehículo en unos 11.000 km/h.
Esto abre una ventana al sistema solar que posibilita muchas misiones
futuras que además serían inabordables e incluso imposibles
con la tecnología actual.
La tecnología es tan eficiente que solamente consume alrededor
de 100 grs. de xenón por día, tomando aproximadamente 4 días
para gastar ½ Kgr.
El único sistema que ha operado por más tiempo, a parte
del motor iónico de Deep Space 1, es una replica de éste
instalada en tierra. La prueba de duración, que se está llevando
a cabo en una cámara de pruebas al vacío del JPL, ha funcionado
con su sistema de propulsión iónica por casi 500 días
(12.000 hs.) y está agendado para completar una duración
máxima de casi 625 días (15.000 hs.) que se cumplirá
a fin de 2000.
El motor iónico de Deep Space 1 podría tener un tiempo
total de funcionamiento de más de 583 días (14.000 hs.) para
finales de su misión sobre el año 2001.
Con su primera misión a modo de presentación de la tecnología,
probando la propulsión iónica y otros 11 conceptos tecnológicos
de avanzada, completada exitosamente en septiembre de 1999, Deep Space
1 se encuentra actualmente definiendo una maniobra de acercamiento al cometa
Borrelly. La NASA extendió la misión, tomando ventaja de
la propulsión iónica y de los otros sistemas, para encarar
un riesgoso, pero excitante encuentro con el cometa en septiembre de 2001.
